Julián Ayesta, Helena o el mar del verano. De la niñez al paraíso perdido del amor adolescente, pasando por la angustia existencial nacionalcatólica. “Y se salía a otro mundo extrañísimo y lleno de hermosura que no se puede recordar sin que se le pare a uno el corazón.”

Carles Bellver Torlà @carlesbellver